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¿Sabías
qué?

AIDS you can’t catch it holding hands, portada. Niki de Saint Phalle (1987)

Niki de Saint Phalle fue una de las primeras artistas preocupadas por cuestiones de género, raza, multiculturalismo y violencia en los Estados Unidos y también una de las primeras en abordar problemas sociales como la lucha contra el sida en la década de 1980.

Compromiso social de Niki de Saint Phalle

Varios proyectos que creó en estos años apoyaban a personas en riesgo de exclusión social por haber contraído el VIH, como las coloridas e impactantes esculturas con forma de preservativos en las que pintaba calaveras y corazones o que cubría de trozos de espejos. En estas esculturas, queda palpable la visión alegre y divertida que la artista tiene de la vida aún tratando un tema tan difícil y devastador como el sida.

Además, Saint Phalle escribió e ilustró un libro titulado AIDS: You Can’t Catch It Holding Hands, publicado en 1987 para apoyar campañas de prevención del sida. El libro comienza con una carta dirigida a su hijo Philip. A Saint Phalle le gustaba mucho escribir cartas llenas de dibujos y símbolos a sus amigos y familiares.

En el libro, animales y personajes fantásticos —el resultado de la mente incansable de la artista— coexisten con mensajes sencillos y precisos como “Que viene el sida” o “Adolescentes: cuidado con la bebida y las drogas en las fiestas”, escritos con una letra sencilla e infantil. Estas imágenes y mensajes son recurrentes en la obra de Saint Phalle. Si visitas el espacio didáctico de la exposición, encontrarás más información y copias del libro sobre el sida para su lectura detenida.

* Mientras tanto, puedes hacer clic aquí para ver las primeras páginas del libro.

El Círculo Mágico de la Reina Califia,
Escondido, California.
©Niki Charitable Art Foundation, Santee, EEUU

Proyectos públicos y ediciones

El arte público de Saint Phalle se halla en parques y plazas, pero, sobre todo, en espacios abiertos rodeados de naturaleza. En ellos se pueden encontrar, entre fuentes, escaleras y toboganes, grandes esculturas-arquitecturas creadas para ser visitadas e, incluso, habitadas. “El gran público es mi público”, dijo la propia artista.

Saint Phalle produjo objetos en las décadas de 1970 y 1980: joyas y una lámpara realizadas en ediciones limitadas y un frasco de perfume. La venta de algunas de estas piezas sirvió para ayudar a costear la construcción del Jardín del Tarot en Garavicchio (en la Toscana, Italia): “Hice una escultura para un perfume comercial, y financié el jardín con el dinero que conseguí de ese perfume. Quería regresar a los años treinta, a aquellos magníficos frascos diseñados por artistas”. Saint Phalle comenzó a erigir este parque en 1978. Veinte años tardó en concluir lo que ella consideraba un sueño hecho realidad, que se abrió al público en 1998, si bien la artista continuó trabajando en el jardín hasta su fallecimiento, en 2002.

Para crear su Jardín del Tarot, Saint Phalle se inspiró en lugares como el Park Güell de Antoni Gaudí (Barcelona), el parque de los Monstruos de Bomarzo (Italia), el Palacio Ideal del cartero Cheval en Hauterives (Francia) o las torres Watts de Los Ángeles.

La artista concibió un paisaje único, en el que interpretó los 22 arcanos mayores del tarot y donde la arquitectura se integra de modo fascinante con la naturaleza y la espiritualidad. El Jardín del Tarot es un paraje jalonado de esculturas cuyo armazón metálico fue fabricado por numerosos artesanos locales, después se cubrió de hormigón y posteriormente se revistió de colorido mosaico.

Al mismo tiempo, Saint Phalle siguió trabajado en sus proyectos a ambos lados del Atlántico. En 2000 comenzó el diseño y los planos de su Círculo mágico de la reina Calafia (Queen Califia’s Magical Circle), un jardín de esculturas donde se refleja su interpretación de la historia temprana de California, con sus mitos y leyendas; de las culturas norte y mesoamericanas; y del estudio de la flora y la fauna autóctonas. Situado en Kit Carson Park, en Escondido, cerca de San Diego, es un poderoso tributo a California, el estado en que la artista residió durante esa época, y un homenaje a un personaje mitológico vinculado con aquellas tierras: la arquetípica reina negra amazona Calafia, “la mujer al mando”, en palabras de Saint Phalle.

“Tuve ese sueño de construir un gigantesco jardín de esculturas, pero ya no quedan mecenas. Así que pensé: ‘¿Por qué no convertirme en mi propio patrocinador?’” Niki de Saint Phalle, 1985.